QUE TE HAGA FOTOS!!

Que te mire a los ojos. Que con su mirada busque la tuya. Que te diga con ella lo que a lo mejor no se atreve a decirte con palabras o incluso no haga falta. Y que sin embargo otras veces, sea capaz de hacerlo.

Que se levante por la mañana y su primer pensamiento sea para ti. Que procure saber lo que te preocupa y que tus preocupaciones, sean las suyas.

Que sepa lo que ronda tu cabeza con sólo mirarte. Que quiera conocer todas tus risas y provoque nuevas. Que su reto sea dibujar una sonrisa en tu cara.  Que te consuele y llore contigo cuando haga falta.

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Que quiera saber todo sobre ti, siempre. Pues aunque crea que ya lo sabe, siempre hay algo nuevo. Que quiera descubrir cuales son tus sueños, tus metas, tus retos, tus referentes en la vida, a quién admiras. Que se contagie de tu entusiasmo, de tu ilusión, de tu chispa. Que la mantenga “encendida”.

Que demuestre interés por ti. Que tenga ganas de verte. Que quiera que le cuentes. Que quiera escuchar tu voz. Que quiera pasar su tiempo a tu lado, y que su tiempo sea el tuyo. Que no hagan falta relojes, pues ese tiempo se para cuando está contigo.

Que tenga detalles. Detalles sencillos, pero detalles. Que te sorprenda. Sin necesidad de grandes despliegues, pero que lo haga. Que sea capaz de renunciar a otros planes sólo por estar contigo porque su mejor plan, eres tú.

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Que te haga sentir que eres única, y la única. Siempre. Que te de las gracias. Que seas su apoyo. Que te pida consejo y cuente contigo. Que te haga partícipe de su día a día, su trabajo, sus aficiones, sus amistades… Que tu familia sea la suya y a la inversa. Que tu futuro sea el suyo. Que quiera compartir tu proyecto de vida y formar parte de él.

Que te lleve a cenar a sitios con encanto. Que te cuente, que hable, que se sincere. Que una cerveza, una copa de vino o un simple café contigo sea lo mejor de su día. Que cocine contigo. Que te haga cantar. Que te haga bailar. Que te haga fotos!!

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Que te cuide. Que esté pendiente de tí. Que te ayude sin que se lo pidas y también cuando lo hagas. Que te coja de la mano. Que te abrace. Que te respete.

Que tenga paciencia contigo y sea capaz de hacer borrón y cuenta nueva, porque quizás hará falta. Que te perdone cuando sea necesario. Que rece por ti y rece contigo.

Esto es lo que básicamente buscan o quieren las mujeres de los hombres, o al menos las grandes y estupendas mujeres que tengo cerca. Nada más y nada menos. No hacen falta casas o coches de revista, no hacen falta joyas espectaculares o regalos desorbitados, no hacen falta cenas en restaurantes muy caros ni grandes ostentaciones.

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Solo hace falta amor. Sólo querer. Y querer con mayúsculas, manteniendo  la misma ilusión del primer día.

Y sí. Ésto, es lo que quieren o buscan las buenas mujeres, porque todo esto es (entre otras muchas cosas), lo que ellas dan.

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DONDE HAY VIDA, HAY ESPERANZA.

Parece mentira que haya pasado tan rápido pero sí, así ha sido. Y se nos va. Se nos va otro año, que habrá sido especial y habrá marcado la vida de muchos. Y empezamos ya a preparar la llegada del siguiente. Un año que afrontaremos con esperanzas renovadas.

Cuando empezó este año, uno de mis propósitos fue tener más paciencia. Así en general o a “puerta gayola” que dirían otros. Y digo esto porque a priori, podía parecer que era una empresa sencilla, pero os diré que “va a ser que no lo era”.

Durante todo este año, he ido aprendiendo que la paciencia es una habilidad que se adquiere de manera progresiva, no en un solo instante, sino en un constante ejercitar, día a día, y enfrentando situación tras situación.

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La paciencia, como “virtud”, nos ayuda a soportar del mejor modo posible la contradicción, la debilidad, las molestias y las faltas de oportunidad, ya sean de las personas que nos rodean, de los acontecimientos o de las cosas. La paciencia es la tranquilidad para esperar.
Y esto, pues no es tarea fácil. Es más, yo diría que es un gran reto. Ser paciente equivale a “dominarse” a uno mismo cuando en muchas ocasiones, reconozcámoslo, somos difíciles de “dominar”.
En esta vida que vivimos, en la que todo va tan deprisa y vivimos con el tiempo colgado al cuello, tener paciencia puede resultar una gran proeza. Admirable proeza diría yo. Admirable y a la vez necesaria. ¡Taaaan necesaria!

Tener paciencia implica ser consciente de que hay que conservar la calma, la tranquilidad, aún incluso en los momentos de más exigencia, aquellos que nos ponen al límite.

Si tienes paciencia con los demás, ellos la tendrán contigo. Y sin olvidarnos de la importancia y necesidad de tener también paciencia con uno mismo. Si lo pensamos bien, no encontraremos un genio sin paciencia. La ilusión despierta el empeño, y solamente la paciencia lo termina. Todos los que han triunfado en la vida tuvieron a la paciencia como aliada. Seguro. Esa paciencia que va de la mano de la constancia y de la perseverancia. Y que todas juntas, te abren las puertas del éxito, y de cada triunfo personal. La mismísima Santa Teresa ya decía “la paciencia todo lo alcanza” y Don Bosco en otra gran frase que comparto: “para trabajar con éxito, téngase caridad en el corazón y paciencia en la ejecución”.

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Y si hablamos de paciencia, no debemos olvidarnos de la esperanza. Otra gran virtud!! Y qué mejor mes para hablar de ella, que el mes de diciembre, que para mí, es el mes de la esperanza por excelencia.
Con la Navidad a la vuelta de la esquina, es éste un mes en el que todos ponemos nuestra mejor cara para salir “bien guapos” en la “foto”.

Carlomagno decía que la esperanza es el sueño de los que están despiertos. Esperanza o confianza en un mañana mejor, un mañana que es un hoy. Con la familia, con los amigos, en el trabajo, en el día a día. Esperanza que debemos fomentar en estos días. Y no de un modo pasivo, como en el que espera que pase el tren o que el sol se abra paso entre las nubes.

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“Donde no hay esperanza no puede haber esfuerzo” (Ben Johnson). O dicho de otro modo, sin esfuerzo no hay esperanza. Así que no basta con esperar sin más, hay que poner nuestro esfuerzo, nuestra valía, la de cada uno, para que esa espera se haga realidad.

Esa esperanza, que como dice el Papa Francisco, se esconde en la vida misma. Para los que somos cristianos, no sólo se refiere al hecho de ser optimista, o la capacidad de mirar las cosas con nuestro mejor ánimo y disposición para ir hacia delante, (que está muy bien por otra parte), sino que es algo que nos implica por entero. Dar y recibir, en ese orden.

Pongamos nuestra esperanza y hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para que ese Niño que nació hace ya muchas Nochebuenas, vuelva a nacer, una vez más, en todos nuestros corazones.

Feliz Navidad!!

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¡QUÉ BELLO ES VIVIR!

Es uno de los anuncios más bonitos que he visto en mucho tiempo. Con el tema de la Navidad de fondo, el sorteo del Gordo y la ilusión que genera… Un bar de barrio, unos amigos… y emoción en estado puro. Un anuncio que, para las sensibleras como yo, consigue que afloren lágrimas. Pero lágrimas de las buenas.
Las alegrías compartidas saben mejor. Ese es el mensaje. Con la familia, con los amigos, con los conocidos…

Sin embargo, de este anuncio, yo me quedo con el dueño del bar. Me quedo con Antonio. Un personaje auténtico y entrañable de los que todos conocemos alguno. Esos que son capaces de sacarte una sonrisa esos días en los que parece que todo está en tu contra. Esos que disfrutan con todo lo que hacen y lo mejor de todo, lo transmiten a todos los que tienen a su alrededor. Esos que te ayudan a relativizar tus problemas, muchas veces incluso sin saber que lo están haciendo. Esos que siempre ven el vaso medio lleno, aun cuando tú crees que ya no queda gota alguna. Esas personas empáticas por excelencia y auténticas donde las haya.

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Y es que, ¡cómo me gusta la gente auténtica! Esa que sigue siendo ella misma a pesar de los pesares. En lo bueno, pero también en lo malo. Siendo cola de ratón o incluso cuando las circunstancias de la vida les coloca como cabeza de león.

Hay una canción que os sonará, de un grupete de “flamenquito” que se llama “A dos velas” que dice: “Me gusta esa gente, que cuando te habla, te mira a los ojos, te mira de frente, te dice a la cara aquello que siente, y nada se calla y no tiene dobleces, me gusta esa gente…” Pues a mí también me gusta esa gente. Y diría que soy bastante afortunada, porque tengo a mi alrededor muchos y muchas que encajan con esta descripción. Autenticidad y buen corazón, y ya tenemos la mezcla perfecta.

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Hoy en día, inmersos en la era de internet, correo electrónico, whatsapp y redes sociales, estamos perdiendo el tan necesario “cara a cara”. Y creo que esto nos puede hacer perder un poco nuestra esencia. No es que esté en contra de las nuevas tecnologías, que obviamente no lo estoy. Es más, soy bastante fan de ellas. Pero procuro aprovechar sus ventajas, que son muchas, y no dejarme llevar por sus inconveniencias.

¿No es mejor llamar a esta amiga para preguntarle por ese familiar que está “pachucho” que mandarle un whatsapp?, o ¿no es mejor proponerle a un amiguete ir a tomar unas cañitas a la salida del trabajo, interesarse por su día a día y de paso pedirle asesoramiento sobre ese tema que tengo tan atascado en vez de mandarle un correo electrónico? Podemos sacar tiempo si queremos. A lo mejor hay que sacrificar otra cosa, pero se puede. En esto, volvemos al querer es poder.

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No transmite igual un “cara a cara” o una mirada que un mail. No consuela igual un whatsapp, que un abrazo. Por muchos emoticonos que se pongan. Y vamos tan acelerados que a veces creemos que sí, o incluso lo hacemos de forma casi automática. Y nos quedamos tan panchos. Al final, nos plantamos en la comodidad.

Hay conversaciones que no se deberían tener por whatsapp, sin el tan importante lenguaje no verbal y sin ver la reacción del otro, aquello que siente o padece. No deberíamos pretender saber de la vida de alguien que nos importa a través de un correo electrónico, cuando vive a unas pocas paradas en metro o bus, o a unos escasos veinte minutos de casa. Al final, internet nos acerca a los que tenemos lejos, pero en muchos casos, nos aleja de los que tenemos cerca. Y estos últimos, con frecuencia, nos necesitan a su lado. O nosotros a ellos. ¡Cuantas veces necesitamos simplemente unos buenos oídos que nos escuchen…!

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Yo voto por la autenticidad en todas sus facetas. Voto por las cañas con los amigos en los bares de barrio o sitios de moda, voto por los cafés interminables con las amigas, voto por la sinceridad de decir lo que uno siente mirando a los ojos del otro, voto por compartir lágrimas y risas, voto por el abrazo terapéutico y por los otros, voto por la palmadita del jefe reconociendo el esfuerzo…

Voto por los actos de amor que nos hacen emocionarnos. Voto, en resumen, por la vida en estado puro.

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VOLVER A EMPEZAR

O empezar de nuevo, tanto monta, monta tanto…
Volvemos. Tras un merecido descanso, volvemos para afrontar un nuevo curso que comienza, o simplemente la recta final de este 2014 que aún tiene mucho y bueno con que sorprendernos.
Y sí. Esta vuelta, será para muchos, un “volver a empezar” o un “empezar de nuevo”. Nuevos proyectos personales apasionantes, nuevos retos laborales, nuevas metas profesionales, nuevas alegrías familiares…
Para otros, será una continuación de proyectos ya iniciados, aparcados temporalmente en algunos casos o abandonados en otros, que ahora se retoman. Y se retoman con energía.
Pero en unos casos y otros, no faltará la ilusión. Unos saldrán mejor, otros no tanto, pero lo que desde luego nunca saldrá, será aquello que no se intentó. Eso seguro.

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Hace unos días fui al cine a ver una bonita película, “Begin again”. No es un peliculón, y ha pasado más bien desapercibida, pero yo os la recomiendo. Y aún con mayor motivo si además sois amantes de la música. Begin again o empezar de nuevo. Una película con mucho mensaje positivo. Una película con un volver a empezar un proyecto profesional, un retomar relaciones previas, un empezar de nuevo tras romper una relación por la que se apostó en firme…

“Cuando no das con la nota adecuada es mejor empezar de nuevo”. Esta frase la resume a la perfección. Frase que os la dejo para que la apliquéis cada uno en la faceta en que la necesitéis. Que siempre hay alguna.

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Y es que, se puede empezar de nuevo. Claro que sí. Aún después de duras experiencias o duras vivencias. Todos hemos vuelto a empezar en algún momento de nuestra vida o en muchos. Hasta Dani Martín quiere en su canción “que todo vuelva a empezar, que todo vuelva a girar, que todo venga de cero”. Pablo Alborán en otra, también quiere “volver a empezar, de nuevo contigo o sin ti, volver a empezar de cero, de nuevo estoy aquí…” Y qué decir de Garci que hasta consiguió un Óscar con “Volver a empezar”.

Va a suponer esfuerzo, pues sí, como todo lo bueno que consigues en la vida.
Si te pones a pensar en aquellos grandes logros de tu vida, seguro que de los que más orgulloso u orgullosa te sientes son de aquellos que conseguiste con esfuerzo.

Una buena oferta de trabajo no te va a llamar al timbre de tu casa. Un nuevo proyecto profesional no va a llegar a ti si tú no haces nada para que ésto ocurra. La disposición, la actitud, es básica. Hace falta suerte, cierto. Pero la suerte aparece cuando coinciden oportunidad y preparación. Así que en vez de esperar a tener suerte, vamos a ir por ella. La preparación la tenemos, la ilusión también, así que bienvenidas oportunidades!!

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“Si no das con la nota adecuada es mejor empezar de nuevo”. También y como no, en los temas del corazón…
Para los que habéis intentado empezar una relación con alguien y no ha sido más que dar palos de ciego o chocáis continuamente contra un muro, pues a buscar la nota adecuada, que será otra y no esa. Una que no “desafine”.
Los que pusisteis vuestra ilusión y vuestra misma “vida” en una relación que empezó y no funcionó, aunque con frecuencia cueste recuperarse, sea duro, o incluso pueda doler hasta el alma… Tomaros vuestro tiempo, cada uno el que necesite, para que curen las heridas. Que curan. Todas lo hacen. Y tirar de nuevo para adelante. Esperar y confiar, en un nuevo “empezar de nuevo” que tarde o temprano traerá la nota adecuada y formará melodía.

Y para los que en este terreno tenéis “proyectos” iniciados de algún modo pero quedaron a medias, si creéis que pueden llegar a buen puerto, ¡ánimo! Si hay conexión, correspondencia, “chispa” o “química” y una buena base… Let’s go! Dadle al “play” y la melodía estará a punto de sonar.

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Hay sin embargo personas, que se van de nuestra vida involuntariamente y su ausencia se hace muy dura, máxime cuando no es esperado. Es tan duro, que inicialmente uno no cree que sea capaz de seguir adelante, ni incluso a veces “respirar”. Y es cuando, hay que sacar de dentro fuerzas que ni siquiera pensabas que tenías. Pero las tienes. Y es necesario hacer un verdadero y tremendo esfuerzo para intentar sacar lo mejor de cada uno, que es mucho, para poder así levantarse por las mañanas y regalar alguna sonrisa a los que te rodean, te ayudan y son tu apoyo y tu razón de ser. Que siempre están ahí. Y se consigue. Y se sigue avanzando. Hacia adelante, siempre hacia adelante. Y se vuelve a empezar. Un volver a empezar con mayúsculas.

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DAMAS Y POR SUPUESTO, CABALLEROS…

Está claro que somos distintos. Y gracias a Dios que lo somos!! Ellas, ellos… Distintos pero complementarios. Distintos pero necesarios, ambos. Eso es lo bueno. Y es lo que hace que sea  más atractivo…

Tras mi anterior post, dedicado a mis “single ladies”, he tenido respuestas y reacciones diversas. El sector femenino en público, y el masculino (en la inmensa mayoría de los casos) en privado. Curioso dato. Pero más curioso aún, ha sido contemplar cómo todas las mujeres rápidamente se vieron identificadas en un punto, varios o todos. Ellos, salvo alguna honrosa excepción, en ninguno.

De todas las respuestas, hubo una meritoria. Una explicación del porqué de los “discos chinos” o técnica también llamada por otros, “driving her crazy” (en adelante “DHC”) o “mareándola”, traducido a nuestro idioma. Explicación procedente de uno de esos hombres solteros o “single gents”, que obviamente tienen su derecho a réplica. Explicación que merece ser ubicada en un nuevo post y a ello me dirijo. Así que, aquí la comparto con vosotros. Gracias, gracias y gracias querido amigo. Este post lo compartimos. Y a partir de aquí, es su turno, caballero… Mi post es tuyo.

El “DHC”, es una técnica que se utiliza por algunos “single gents” obedeciendo casi siempre a alguno de los siguientes motivos:
Primer motivo: Identificación de una posible “amenaza”.
A menudo, los “single gents” son objeto de diversas amenazas allí donde se exponen. Muchas veces un pequeño “DHC” no tiene más motivo que identificarlas, sobre todo cuando algo no les ha cuadrado.
Los “single gents” están “enamorados” de sus mujeres idealizadas, que son como son las “single ladies” del post previo: guapas, inteligentes, simpáticas, interesantes, buenas, pícaras, coquetas, trabajadoras, sacrificadas, cariñosas, etc… Sin embargo, existe una serie de mujeres (afortunadamente pocas), que amenazan su plácida existencia y que se categorizan en cuatro tipos fundamentales:
 
A.- Las “crazy eyes” o mujeres cuya mirada intensa esconde algún tipo de patología que sólo se descubre con el trato.
B.- Las “suficiente!!” o chicas que tienen un listón digamos bajo, y cualquiera que las roce o le diga algo “bonito” ya les vale para compañero vital. Es fácil identificarlas porque suelen salir con el definitivo muy rápidamente.
C.- Las “mineras” que buscan un diamante en bruto que poder trabajar hasta convertirlo en un rubí, que es lo que realmente quieren, y no un diamante.
D.- Por último están las “me caso este año, pero no contigo”. Esta es una especie rara. Queda con el “single gent”, flirtea con él teniendo novio sin que el pobre “single gent” lo sepa, y en cuanto éste muestra interés por ella… desaparece para regresar confirmando que se casa y la fecha. Hay varias teorías sobre cómo lo consiguen, pero ninguna es lo suficientemente concluyente por el momento.
Está claro que los pobres “single gents” utilizan a veces esta técnica del “disco chico” o “DHC”, pero por lo explicado anteriormente y como modo de defensa personal. Sin embargo, en la mayoría de los casos y por fortuna, suelen identificar pronto la falta de amenaza y caen rendidos a los pies de las “single ladies”.

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Segundo motivo: Existencia de interés “genérico” pero no específico.
Este es el verdadero motivo de la invención del “DHC” y quien diga lo contrario se engaña. Los “single gents” sufren porque no encuentran a esa “single lady” que les omnubile. En su búsqueda desesperada de afecto y autorealización personal, cuando dan con una “single lady”, que es un 12 sobre 10 en el papel, y hay cierta “química” pero no saben determinar si es la  “suficiente” , se quedan en una posición de “bloqueo”. Por un lado no saben cómo mover ficha, pero por otro se resisten a dejarla ir porque “y si fuera ella?? y si es ella??” En su lucha hay varios factores que influyen: el primero es que ella vale un montón, el segundo que él no acaba de saber cómo continuar tratándola, como gestionar el tema afectivo o qué pasos debe ir dando y el tercero, es que ni el mismo entiende cómo no acaba de lanzarse cuando ella representa su ideal de mujer. En definitiva, les pasa algo parecido a lo que les pasaba a las singles ladies: están en “inmersión total” y no lo ven…

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Tercer motivo: El caso del “cabroncete” pasado de vueltas.
Existe, no puede negarse, algún “single gent” que sí se cree un solar en La Castellana y que tiene varios “discos chinos” y no acabará con ninguno. El pobre suele ser un elemento falto de cariño por buscarlo donde no debe. Su problema podría obedecer a algún tipo de trauma afectivo, y como no son muy abundantes no se puede generalizar sobre ellos. O eso nos gustaría creer… Aunque afortunadamente la mayoría superarán el “trauma” (esperemos…) y terminarán encontrando el amor en alguna single lady que se convertirá en su “salvadora”…

Y hasta aquí la explicación y el turno de réplica de los “gents”. Gracias!

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En mi opinión y para terminar, creo que podría ser algo más sencillo. Cuando hay interés hay que arriesgar. No arriesgas, no ganas. Con unas bases, ojo, que tampoco se trata de pegarte una torta. Con un mínimo, con esa “chispa”, sí, pero arriesgar. Si va para adelante estupendo y si no, al menos se intentó. Y si no hay interés por alguno de los lados, pues ya lo habrá. Ya aparecerá esa “ella”o ese “él” con quien lo haya. Cuando llegue el momento, que llegará. Pero mientras, que al menos haya valentía y sinceridad. Por ambos lados. A partir de los 30s no se puede actuar cómo cuando eras adolescente o tenías 20 años… No es un juego. Es más honesto cerrar una puerta que dejarla medio abierta por el “por si acaso”. Y más generoso. Todo se puede hablar, y hablarlo con cariño. Pues desde el cariño todo “llega”. Todo.

Single ladies y single gents, ánimo!! Permitidme un consejo. Sería bueno intercambiar los papeles y ponerse en el otro lado. Es difícil, sí, pero habría que intentarlo. Y al final, estoy segura de que todos y todas, terminaréis encontrando “la suerte de vuestra vida”, como cantaba Dani Martín (El Canto del Loco) en esta canción con una letra “mágica” que os dejo. Una de mis preferidas…

 

TO ALL MY SINGLE LADIES…

Como lo prometido es deuda, este post va dedicado a mis queridas y divertidas chicas solteras.
Quizás sea algo distinto a lo que hasta ahora he escrito, pero es por una buena causa. Así que pido mil perdones de antemano si me salgo un poco del “molde”.

Bueno, pues volvamos a mis “single ladies”. Beyoncé tiene las suyas y yo las mías…
Esas que siempre tienen una historia de fulanito o menganito que contar y con las que se pasan ratos inolvidables con miles de risas como banda sonora.
Esas, que otras veces, de las risas pasan al llanto, cuando la decepción superó a toda esa ilusión que habían puesto en una relación acabada.
Esas a las que les cuesta más relacionarse, o han priorizado su carrera profesional dejando a un lado otras facetas de su vida que, sin embargo, recuperarían en un momento si surgiera la ocasión.
Esas, esas…

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He tenido la oportunidad de conocer a muchas single ladies. Una gran suerte. De grupos muy dispares y muy distintas entre sí. Pero al final, las historias son las mismas. Las “mismitas”…

El otro día hablaba con una amiga y me contaba de un chico/hombre que básicamente “la marea”. Ella está en un proceso de “inmersión total” y no lo ve, pero “la marea”. Típico que aparece y desaparece como el Guadiana. O que probablemente esté jugando a los “discos chinos” como Enrique y Ana. Y esto del “disco chino” no es invento mío. Aunque pueda sonar a broma, me lo contó un amigo ya hace un tiempo, como algo que él hacía habitualmente. Os explico. Como muchos recordaréis el disco chino gira al moverlo con la ayuda de un palo. Cuando algún disco se está parando, se vuelve a mover un poco y gira otra vez. Traduzco: Se trata mantener de algún modo “enganchadas” a chicas/mujeres (a las que previamente se les ha mostrado y/o expresado “interés”), con mensajitos de móvil (ahora whatsapps), emails, llamadas, apariciones estelares… Pero sin comprometerse. Dicen cuatro cosas, son encantadores y el disco gira. Y ojo, que algunos tienen varios discos pero en otros casos es sólo uno al que mueven intermitentemente. Ahora sí, ahora no… Pero en ambos casos y con mucha frecuencia, no llegan a quedarse con ese disco al que “mover continuamente” poniendo todo su interés, toda su ilusión y toda su vida. Muchas veces porque no quieren (obvio) y otras, porque son incapaces de ello: miedos, inseguridades o qué se yo!

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Algunos además, se creen que son como “solares en la Castellana” que siempre estarán en alza y siempre “pujarán” por ellos, y no se dan cuenta que el tiempo pasa también para ellos y que los solares con la “crisis” ya no son lo que eran…
¿Pueden cambiar? Pues sí, claro. Mi amigo está hoy día felizmente casado y tiene dos hijos. Querer es poder. Y probablemente, se sientan mucho mejor con ellos mismos si centran todos sus esfuerzos en alguien que les merezca la pena. Y mueven un disco, y constantemente. Es entonces, cuando se dan cuenta de todo el tiempo perdido anteriormente.

Pero vamos, que ésto no va a ser una cruzada contra los hombres. Ni mucho menos. Que también hay mucha brujilla suelta, soy consciente. Afortunadamente, los hay que distan mucho de esta historia de los discos chinos. Que son decididos y claros, desde el primer momento hasta el “infinito y más” como diría Buzz Lightyear. Y además, son unos auténticos caballeros, no sólo “cortejando” sino también en su día a día con sus compañeras, amigas, hermanas…
Y es que…¡Cómo nos gustan los caballeros y hay que ver lo que ganáis los hombres cuándo lo sois!

Me acuerdo perfectamente cómo mi madre enseñaba a mis hermanos a ser “caballeros” con las chicas. Y es que los detalles de pasar a recogerlas y acompañarlas a casa, abrirles la puerta del coche, cederles un asiento, cogerles las bolsas si van cargadas, prestarle un jersey si tienen frío… muchas veces no cuestan mucho y en mi opinión, marcan la diferencia.
A lo mejor a las mujeres más “feministas” todo esto les  suena como “de otra época”, pero desde luego a las mujeres “femeninas” entre las que me incluyo, nos encanta. Y total, la educación y los buenos modales nunca pasan de moda.

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Deteniéndome en el momento “cortejo” y echando aquí una mano al sector masculino… Diría que lo anterior es básico. Si quedas con una “dama” que te interesa, lo “ideal” sería: recogerla, llevarla a un sitio bien pensado (que se note que te lo has “currado”) y procurar ser lo más “espléndido” que se pueda con ella. Espléndido en el amplio sentido de la palabra. Porque si eres espléndido con ella, ella lo será contigo. Es contagioso, creedme. Ella no dejará de tener detalles con vosotros. No podrá parar. El que es espléndido en las pequeñas cosas, luego también lo es en lo grande… Simple pero real.

No quiero terminar sin hacer mención a mis singles ladies “yo todo lo excuso”. Sí, sí, todas hemos sido así alguna vez. No os hagáis las locas. Buscando excusas de todo tipo para el susodicho que tenemos cerca o querríamos tener. “No me ha llamado porque está muy liado con el trabajo”, “No me ha propuesto quedar porque es muy tímido”, “No me ha contestado el mensaje porque está sin cobertura”, “No me ha dicho esto o lo otro porque hoy estaba cansado” y un largo etc.. No chicas, no!! Siento deciros que generalmente (quizás no siempre pero casi), no lo ha hecho porque no ha querido hacerlo. Simple y llanamente. Si quiere algo, lo hace. Sin excusas. Cuando realmente tienen interés son capaces de mover montañas. La realidad: “He is just not that into you” o traducido “No está interesado en ti”, como la película. O al menos no lo está como tú quisieras que lo estuviera. Y ya aparecerá el que lo esté. Y entonces lo verás claro.

Muchas mujeres tienden a ilusionarse con poco, en ocasiones incluso puede que confundan que se les trate bien o muy bien con que quieran “flirtear” o tengan interés en ellas, buscan excusas de todo tipo para justificar comportamientos a veces injustificables…
Así que, hombres del mundo, tenerlo presente. Que muchas veces una simple conversación aclara mucho. Y hay que cerrar puertas para poder abrir ventanas. Y aunque os lo diga a los hombres, también es aplicable a ellas por supuesto, aunque hoy, ha tocado en este sentido.

Las heridas del “cuore” duelen y generalmente tardan en cicatrizar. Hay que ponerse siempre en el lugar de quien tienes en frente, y pensar que estará pasando por su cabeza y sobre todo por su corazón. Eso evitará malos ratos y sufrimientos innecesarios. Que en esta vida se necesita tener un corazón sano, chispeante, y desbordante de ilusión, dispuesto a ser compartido.

QUE NO TE DARÍA YO…

Comienza mayo, el mes de las flores. Comienza mayo y con él, el “día de la madre”. Que más que un día, merecerían meses, años… o vidas! Básicamente porque a ellas les debemos las nuestras. Bueno, a ellas y a nuestros padres, por supuesto, aunque la famosa frase es “madre no hay más que una” y para los padres, pues tendremos que buscar otra. Todo se andará.

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Las madres, nos “alojan” unas 37-40 semanas en su útero (salvo a algunas o algunos que vienen con más prisa y salen antes). Durante esa “estancia”, con relativa frecuencia y al inicio, resultamos ser unos “huéspedes” un pelín molestos y les causamos náuseas, vómitos, mareos, sueño… E incluso en ocasiones, venimos revoltosos y les obligamos a guardar reposo durante todos esos meses o gran parte de ellos. Sin embargo, la sonrisa de sus bocas y su ilusión ante la llegada de su futuro/a hijo/a permanecen ahí, inamovibles, aún en esas circunstancias o en otras. Sean las que sean. No les importa perder su figura, que aparezcan manchas en la cara, estrías poco favorecedoras… Cuando finalmente ven las caritas de sus hijos, se olvidan de lo demás. Todo lo demás es secundario, terciario o más allá.

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Cuando somos niños y estamos dormidos (o casi), si nos duele la garganta, la barriguita, tenemos tos, queremos agua… ¿A quién llamamos? “Mami, mami, mamita!!!” Y allá que van las madres. Siempre cariñosas, con sus dulces voces que nada más oírlas ya “curan”. Ahí están. Sin horario, sin nómina, sin ascensos ni promociones, sin pagas extras… 24 horas diarias 365 días al año durante muchos, muchos años. Toda su vida.

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Un trabajo que engloba muchos. Las madres son cocineras o incluso grandes chefs para sus hijos, esmerándose en prepararles platos bien ricos. Son médicos y enfermeras. Son lectoras de cuentos y las mejores nanys. Son maestras que ayudan a hacer los deberes, toman la lección… Son consejeras y psicólogas en tantos y tantos momentos. Son personal shoppers procurando que sus hijos vayan bien vestidos y a la moda, tanto cuando son pequeños como cuando ya son más mayores. E incluso son “adivinas”, pues saben detectar si sus hijos tienen algún problema con sólo mirarlos u oír su voz aunque sea al teléfono. Y así podría seguir y seguir…

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Y todo esto, exige renunciar a muchas cosas. Muchas. Exige cambiar planes continuamente aún siendo muchos de ellos, planes muy apetecibles. Exige hacer muchos sacrificios, y sacrificios de todo tipo. Etc, etc, etc… Pero por la felicidad de un hijo, todo. Sin excepciones. Todo. “Qué no te daría yo”!!! cómo decía Alejandro Sanz en su bonita canción.

Una madre no descansa nunca en su “profesión” de madre. Ni siquiera soñando. Tampoco cuando los hijos son ya mayores. Se van adaptando a los nuevos escenarios. De una forma muy sutíl, incluso sin que nos demos cuenta, nos procuran guiar para que sepamos enfrentarnos a las adversidades que probablemente iremos encontrando en nuestro camino. Saben ponerse en un lugar ya más secundario, cuando los hijos tienen que tomar las riendas de sus vidas, para que maduren adecuadamente y adquieran la autonomía e independencia necesarias. Intentan asesorarnos para que elijamos bien en la vida, a nivel profesional y personal, aceptando nuevas incorporaciones en la familia como si fueran nuevos hijos/as para ellas. ¡¡Disfrutan tanto con los nietos cuando llegan!! Nos consuelan en los momentos tristes y celebramos con ellas los alegres. Nos levantan si tropezamos y caemos. Las veces que haga falta y cuando haga falta. Ahí están y ahí las seguimos necesitando.

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Quiero terminar haciendo un pequeño homenaje a todas esas grandes mujeres entre las que están mis amigas, primas, compañeras, cuñada… que se han ido estrenando en estos últimos años en su labor de madres, por las lecciones que día tras día dan a los demás. A mis abuelas, mi madrina, mis tías y por supuesto a mi madre, por todo lo que me ha dado, me da y me dará. Gracias mamá.

LA GRANDEZA DE LO SIMPLE

En efecto. Esas pequeñas cosas tan necesarias para hacernos la vida más agradable los unos a los otros. De eso va el post de hoy. Y es que aunque parezcan temas muy obvios, algunas veces se quedan en el baúl de los recuerdos de Karina. Uuuh…

Empezaremos por ser agradecidos. Decir “gracias”. Gracias, gracias y más gracias. Desde que nacemos y hasta el momento en que “partimos”, ese “gracias” debería acompañarnos en nuestro “viaje” de forma constante y permanente. Es de bien nacidos el ser agradecidos, y tenemos tanto y a tantos que agradecer!!! A todos nos han ayudado a ser lo que somos hoy y seremos mañana. Gracias por la vida, por el aire que respiramos, por nuestras familias, por nuestra educación… Gracias a nuestros padres, a nuestros maestros, a nuestros amigos, compañeros… Un largo, personal e individualizado sinfín de etcéteras que os dejo a cada uno para que hagáis como ejercicio. Esta vez, tenéis deberes. 😉

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Continuamos con el pedir disculpas. Cuando te equivoques, cuando la fastidies… Pide perdón. Pero teniendo en cuenta que una buena disculpa debería tener tres partes. Ésto de las tres partes es una de las muchas cosas que he cogido “prestadas” de la conferencia de Randy Pausch. Allá van:  decir “lo siento” o “perdón” (parte una), “fue mi culpa” (parte dos) y “¿qué puedo hacer para enmendarlo?” (parte tres). Esta última parte es la que con mas frecuencia falta, y es una pena, porque la disculpa sólo con las dos primeras, se queda a medias. Decir y sentir, obviamente, o sentir y decir. Tanto monta, monta tanto… Con el corazón en la mano que dirían otros.

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Hace poco leía que hay cuatro cosas en la vida que no se recuperan: una piedra después de haber sido lanzada, una palabra después de haberla dicho, una oportunidad después de haberla perdido y el tiempo después de haber pasado.  Profundo y para analizarlo un poco porque encierra mucho.
Todos nos hemos equivocado más de una y más de dos veces y desgraciadamente y con bastante seguridad (por no decir toda), lo seguiremos haciendo. Y ¡¡qué bien se queda uno cuando está en sus manos corregir el error y lo hace!! A “algunillos”, les puede costar admitir el error, pero ánimo con ello, que la satisfacción que te da el poder solucionar la ofensa o el fallo te va a compensar, y con creces.

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Cuántas veces nos hemos equivocado con los que tenemos cerca, o no tanto. Y es que somos bastante aficionados a vender la piel del oso antes de cazarlo. En casi todo, y como no podía ser menos, en nuestras relaciones también. Ejemplo: conocemos a alguien y en seguida, con poco que vemos, lo encasillamos en un perfil determinado o pensamos que será así o “asá”, sin darle ningún tipo de  “chance” (como dicen por las Américas). Y luego pasa lo que pasa. Que te has equivocado, y generalmente esa persona a la que a lo mejor ya habías “sentenciado”, resulta ser excepcional. Y suele ser así, en positivo, en la mayoría de los casos. Como dice una frase de esas que te hacen “venirte arriba”:

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Hay un libro estupendo (de los de cabecera para el sector femenino), “Orgullo y Prejuicio” (de Jane Austen), llevado también al cine hace unos años, en el que los prejuicios le juegan una mala pasada a nuestra protagonista, Elizabeth Bennet. Afortunadamente, puede enmendar el error ante ese gran caballero del que nos hemos enamorado todas las mujeres del “mundo mundial”. Ese encantador Señor Darcy, hace en mi opinión (y si me lo permitís), una de las mejores declaraciones de amor de la literatura universal. Y enamora por su caballerosidad, y por todo lo que es capaz de hacer por amor, como entre otras cosas, tragarse su orgullo… Que no es poca cosa. Elisabeth descubre que nuestro querido Señor Darcy, no era precisamente como ella pensaba. Suele pasar.

La película tiene unos exteriores con un paisaje espectacular, una banda sonora maravillosa y unas muy buenas interpretaciones.

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Y es que hay que tener paciencia. Buen propósito éste!

Paciencia con los que nos rodean. Aunque a priori no te caigan bien, incluso si no se han portado bien contigo… Si esperas lo suficiente, te terminarán mostrando su lado bueno.

Que como bien dice la canción, “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida… “

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OBRAS SON AMORES

Hace algo más de dos años vi una película en la que una esposa le pedía a su marido “actos de amor” para “revitalizar” su relación. Era el típico matrimonio que poco a poco había entrado en el fatídico mundo de la rutina y estaban pasando un momento de crisis importante. Inesperadamente,  un encuentro fortuito y casual de los protagonistas de esta película cambia el rumbo de sus vidas.

La película se llama Maktub, y en ella Paco Arango dirige extraordinariamente a un elenco de actores españoles muy conocidos por todos. Es una película entrañable, divertida, tierna, que te hace pasar de la risa a la lágrima y de la lágrima a la risa. Pero sobre todo, es una película llena de amor. Y de todo tipo de amor.

Por supuesto, os la recomiendo si no la habéis visto. La recaudación de la misma sirvió para construir un centro para transplantes de médula ósea para niños en el Hospital Niño Jesús de Madrid. Otro acto de amor más.

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Porque sin lugar a dudas, es el amor lo que mueve el mundo.

Desde el momento en que nacemos, nuestros padres se desviven por nosotros. El amor de unos padres a sus hijos es probablemente el amor más sincero que hay, el mas entregado y menos egoísta. Todos los que han tenido la suerte de ser padres sabrán de lo que les hablo, y a través de ese amor que sienten por sus hijos, entienden mejor todo lo que a su vez, sus padres hicieron o hacen por ellos.

Por mi trabajo, estoy en contacto con gente de todo tipo, y casi todos los días (por no decir todos), recibo “lecciones de vida”. Hace unos meses, vinieron a verme una madre con su hija. Era esta última quien tenía el problema. Tenían que hacer muchos kilómetros para llegar y habían sacado unos billetes de AVE para llegar puntuales a su cita a primera hora de la mañana. Resulta que ese día, los trabajadores del AVE habían convocado una huelga y nadie les garantizaba que podrían llegar a tiempo. Y esa madre no se lo pensó dos veces. Cogió el coche de madrugada, con mal tiempo, y estuvo conduciendo toda la noche para llegar a la hora convenida mientras su hija dormía a su lado. Esa niña (o más bien mujercita), diagnosticada de Síndrome de Asperger y con otros muchos problemas, nunca será plenamente consciente de todo lo que su madre hace por ella. Día a día. Sin falta. Pero ese amor que desprendía esa madre, a mí me llegó, y logró conmoverme. Qué no harían unos padres por sus hijos!!

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Igualmente, me acuerdo ahora de una familia, cuya hija acude periódicamente con sus padres, ya muy mayores, y no os imagináis con qué cariño y amor los cuida. Está pendiente de absolutamente todo y más. Renunciando a mucho, muchísimo, para que a sus padres no les falte de nada. “Intentando” devolverles todo lo que ellos hicieron por ella, y con un brillo en los ojos y una alegría absolutamente penetrable. Probablemente muchos os identifiquéis con estas historias.

Mis abuelos maternos solían decir en las reuniones familiares: “El hermano ayudado por su hermano es como una ciudad amurallada”. Ese lema ha estado y estará siempre en mi familia. Aunque ahora lo hemos ampliado a “el primo/a ayudado por su primo/a”, “el cuñado/a ayudado por su cuñado/a”, el sobrino/a ayudado por su tío/a”y todas las posibles combinaciones que os imaginéis, y creerme que son muchas porque la familia crece y crece…

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No hablaré en este post del amor entre novios o en el matrimonio, pero para los que os habéis incorporado hace poco a este blog, os remito a que leáis: ” El secreto es la ilusión”, un post previo destinado especialmente a ello.

En esta época que nos ha tocado vivir, ¡¡cuántas personas han podido “aguantar el tipo” gracias a sus familiares!! A sus padres, maridos, mujeres, hermanos, abuelos, sobrinos, tíos, nietos… Unas veces con ayuda económica, otras logística, otras material, otras simplemente con apoyo moral… pero siempre, siempre, siempre con todo el cariño del mundo y mucho, pero que mucho amor.

Me considero una persona muy afortunada por muchas cosas. La primera, mi familia. Tengo unos padres que no los merezco y una familia maravillosa que me hace ser gran parte de lo que hoy soy. Pero además, tengo muy buenos amigos/as y un trabajo que me gusta y en el que aprendo día a día compartiéndolo con unos compañeros y compañeras de una calidad humana insuperable.

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Con esto de la crisis, como en muchos sitios, tuvimos que pasar una temporada muy desagradable en el trabajo con recortes de todo tipo incluyendo los más dolorosos… los de personal. Y en medio de la tristeza que te deja estas situaciones, también tuvimos “actos de amor”. No me cansaré de contar cómo una excelente compañera, redujo voluntariamente su jornada a la mitad para evitar que “prescindieran” de la que había sido su compañera de trabajo y amiga durante muchos años. Su mitad de jornada “se la regaló” a la que había sido su compañera de “batalla” del día a día durante mucho tiempo. Un acto de amor que es digno de toda mi admiración y de todos los que lo sabemos (aunque es importante puntualizar que no por ella, que hasta en eso es ejemplar).

Los gobiernos podrán pensar que gracias a ellos y sus “medidas” se sale de la crisis y aunque es obvio que hacen falta “medidas”, de la crisis se sale en gran parte con “amor”.

Cuando uno hace “algo” por el otro, ya sea familia, buen amigo, compañero o desconocido, le regala su amor. Y ese amor que lleva de la mano a la ilusión, es a su vez un estímulo para el que lo recibe. Un estímulo para seguir con la cadena y no romperla. La cadena del amor.

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Cuántos ejemplos tenemos de gente maravillosa, que regalan “amor” con sus actos.  Algunos conocidos por todos y otros no tanto; y unos haciendo cosas extraordinarias y otros con pequeños, pero grandes actos. Cada uno en la medida de sus posibilidades. Posibilidades, que cada uno conoce mejor que nadie.

Ayer contaban en las noticias, historias de personas que han tenido una segunda oportunidad en la vida gracias a un transplante. Nuestro país, lidera el ranking de donaciones para transplantes. Otro acto más de amor a los demás y un dato para estar muy orgulloso de ser español. Aparte de otros muchos.

He rescatado una bonita frase del Papa Francisco, un hombre que irradia amor por los cuatro costados, y que a mi particularmente me encanta. Allá va: “La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. De hecho, los que más disfrutan de la vida son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar vida a los demás…”

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HAZLO REALIDAD

Es curioso lo bien que se nos da hablar, muchas veces de más… Y lo que nos cuesta actuar. Hablar mucho y hacer, pues muchas veces poco.

El otro día leía que en la vida necesitamos tener serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar, valor para cambiar aquello que podemos y está en nuestras manos y sabiduría para conocer la diferencia. Profundo, algo complicado, pero posible.

Me voy a centrar en lo que sí podemos cambiar y en el valor. ¡Cuanta demanda hay hoy día de hombres y mujeres valientes que hayan decidido “ponerse el mundo por montera” o siguiendo con el argot taurino: “sangre, valor y al toro”!!

Porque cuando ese cambio requiere actuación, o a la inversa, y eso supone un esfuerzo (con todo lo que ello conlleva), muchos optan por el “Virgencita que me quede como estoy”. Pero si no estás bien, si no es lo que quieres o sueñas ¿no crees que te merece la pena arriesgar? Pídele a la Virgencita que te ayude, sí, pero a lo contrario, a cambiar. Y cambiar a mejor. Siempre a mejor.

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En uno de mis viajes por trabajo me encontré con un gran colega al que hacía tiempo no veía y me preguntó lo típico : “¿Qué tal te va todo?” A lo que yo le contesté, “Bien, no me quejo”. Y el añadió: “Pues haces bien, porque total, para lo que sirve”. Me encantó su respuesta. Una gran verdad.

Y ojo, que hay quejas y quejas. Quejarse o protestar por injusticias, vale!! Por supuesto, yo la primera!! Aquí me refiero a la queja por la queja, por sistema o como “deporte nacional”. Esa queja que además de producir un desgaste mental y muchas veces físico, casi siempre es inútil y te está quitando tiempo y energía para dedicarte a otros menesteres más productivos. Eso seguro.

Y tú, eliges. Tú decides si pasas el tiempo quejándote o prefieres ver el vaso medio lleno e incluso intentar llenarlo del todo. Que el tiempo es oro, y pasa tan rápido que a veces cuando quieres dar marcha atrás, ya no puedes. Como diría Julito en su canción: “Momentos que no vuelven nunca más”. Y sí, no vuelven.

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 Como dice una buena amiga mía, hay que rodearse de gente positiva. Pero si tenemos cerca a los/as típicos/as “cenizos/as” con la queja permanentemente puesta en “on”, tendríamos que intentar hacerles ver que por ahí no van a ningún sitio y que al final, van a terminar volviéndose grises y viviendo una vida en blanco y negro. Un aburrimiento de vida, vamos. Y la mejor manera de ayudarles, es sin duda con el ejemplo.

Cuando estudiaba la carrera tenía un compañero que cada día por la mañana nos regalaba a todos un “buenos días” lleno hasta arriba de energía positiva y con una sonrisa de esas que te traspasan. Y eso un día, otro, otro…. sin falta. Pasaron unos años y me contaron que su madre se estaba muriendo (tenía un cáncer avanzado), y llevaba mucho tiempo mal. Nunca lo oí quejarse y nunca le vi un mal gesto, una mala cara… Y nunca nos faltó su sonrisa. Cada mañana. Le imagino con esa misma gran sonrisa en su casa, transmitiéndola a su madre, todos los días hasta el final, sin falta. Nunca subestimes el valor de tu sonrisa!!

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Si algo no te gusta y es susceptible de cambiar, de mejorar, ponte a ello. Quién como tú!!! Acción-reacción, tercera ley de Newton. Y si no puede ser, pues cambia también, pero de actitud. Y probablemente ese cambio de actitud termine llevándote a verlo todo desde otro punto de vista y te abra nuevos escenarios que antes no veías. Y no los veías porque tu mismo te habías puesto una venda en los ojos. Y con la venda, pues no se ve.

¿Quieres ver cumplidos tus sueños? Imagino que la respuesta es positiva. Seguro que eso implica cambios, y para los cambios volvemos a necesitar a gente valiente! Pues manos a la obra, que hay mucho que hacer, y hay que hacerlo “hoy”, mi día favorito.

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¿Cómo? Pues ya decía Aristóteles que “se quiere más aquello que se ha conseguido con muchas fatigas”, así que inevitablemente tenemos que volver a hablar del esfuerzo.

Por supuesto, no podía faltar Randy y sus grandes lecciones en este post. “Si vives tu vida de la forma adecuada, los sueños vendrán a ti”. Me encanta esta reflexión. Los sueños no vendrán a ti si tú no haces nada para ello. Esta es mía.

Y siguiendo con mi colección de frases, Séneca (año 5 antes de Cristo) decía que “la suerte es lo que ocurre cuando la preparación coincide con la oportunidad”. De la que podemos concluir, que si queremos tener suerte, tenemos que estar preparados y tarde o temprano surgirá la oportunidad. Y esa preparación también puede entenderse como estar dispuestos, estar receptivos y ser decididos!!

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 No se si habéis visto la película “En busca de la felicidad”. Para mí, una película excelente por la cantidad de mensajes positivos que transmite. Habrá quien piense, bah!! es una película… Pues sí, lo es, pero está basada en hechos reales así que “tiene mucha verdad”, como les decía Rosario Flores en un concurso a los candidatos a conseguir el sueño de ser cantantes. Me encanta eso de tener mucha verdad… Qué arte!!

Volviendo a la película, en ella el protagonista Will Smith metido en el personaje de Chris Gardner lucha por su sueño, y para ello se prepara a fondo, pone el alma en ello, pasa muchas penurias…. Y cuando llega la oportunidad, llega también la suerte!! La escena con su hijo no tiene desperdicio, así que aquí tenéis el link por si acaso no la habéis visto o por si la queréis recordar.

No creo que la vida deba vivirse lamentándose de lo que podía haber sido. La vida hay que vivirla. Y si para eso hay que pasar a la acción, pues… luces, cámara y acción!!